Justo Almario, Jorge Otero y la Cartagena Caribe Big Band en el Festival Internacional de Jazz del Teatro Libre 2011

Un verdadero maestro que tiene Colombia en el exterior: radicado en la ciudad de Los Ángeles desde hace mucho por su trabajo que hoy lo liga al cine y con un recorrido de más de 40 años por las sendas del jazz, este sucreño es el invitado “colombiano en el exterior” más importante que vino a los escenarios del circuito de jazz 2011. Es un destacado solista de distintos instrumentos de viento como el saxofón y la flauta, cualidad que comparte con muy pocos músicos en el mundo. Tuvimos la gran fortuna de tenerlo en el Teatro Libre de Chapinero, al lado de muchos jóvenes talentosos y otros ya veteranos y conocidos músicos del ámbito nacional, conformando una Big Band de ensueño.

Caminaba aprisa para hacer la fila de entrada cuando vi la figura elegante del maestro Plinio. A su lado estaba su compañero de tantas batallas musicales: el maestro Julio.
Nos saludamos y tuvimos tiempo para hablar de la salud de Tico, pero en aquel momento no interpreté que Justo también había sido alumno de estos dos pioneros.
No estoy seguro si era expectativa o ansiedad, pero entramos exitados al teatro aquella noche. Cuando se escuchó el tercer llamado, no quedó ni una silla libre.
Sonidos y colores hermosos, llenos de vida, colmaron los sentidos, hicieron vibrar cuerpos y almas y arrebataron frenéticamente las palmas. La fiesta del jazz se prendió con Latin Blue y desde ese instante nos embarcamos en un viaje sonoro que atravesaría el tiempo y los tempos. Exquisitas y magistrales piezas, estándares fundamentales de la esencia de este género que nos remontaron a Louis Amstrong, Charlie Parker, Henry Mancini y Duke Ellington fueron preparando con elegancia esta gran fiesta jazzera. Los pies, cuerpos y corazones se fueron disponiendo al baile cuando se sirvió el picante sabroso muy caribeño de piezas latinas de Giovanni Hidalgo, Ernesto Lecuona, Noro Morales, y Grace Sampson-Bobby Woodlen-Mario Bauza.
No podía faltar el ingrediente criollo para coronar esta rumba sofocada de alegría, y una explosión patriota estalló a ritmo de la Matilde de Leandro Díaz.

Hasta las pausas fueron bien aprovechadas por el maestro Justo, ya que en ellas recordamos algunos momentos importantes y anécdotas de la historia personal de uno de los mejores músicos de Colombia en la actualidad. Por ejemplo su actuación con la Orquesta de Duke Ellington y con la de Israel “Cachao” López.
El maestro Almario nos dejó escuchar sus palabras y notas más sentidas de su “Sentimental Mood” en homenaje a sus queridos maestros Plinio Córdoba, Julio Arnedo y por supesto también a Duke Ellington.

Iba llegando el final y a la voz de: “otra, otra..” los maestros de esta Tremenda Banda no nos hicieron insistir, porque nos tenían una sorpresita “sabanera” para hacernos llegar a un climax musical delirante al decir adiós con Guayabo y todo. Invitado por el propio Justo, salió al ruedo el pariente Jorge Otero, quien no dejó pasar esta oportunidad para izar con categoría y un despilfarro de alegría, una gloriosa bandera sanmarquera en la cúspide de este pomposo e histórico festival. Mucho talento, mucho sabor y demasiados lujos musicales señores; que no es casualidad, si pensamos bien en la procedencia de este muchacho.
Los otros solistas que hicieron retumbar con aplausos este recinto jazístico de la capital, fueron el pianista Ronny Rodríguez, señalado como uno de los más grandes talentos del país por el propio maestro Almario y el gran contrabajista “Papillo”.

La impecable y muy animada presentación de esta orquesta nacional de gran formato nos deja como experiencia, un sabor muy grato en la memoria y el corazón y una sintonía perfecta por parte del público. No se si mi profe Ricardo Camacho lo visualiza así, o no, pero yo estoy convencido de que a veces podemos encontrar mucha más virtud y también más profundidad y mayor colorido en los talentos nacionales, que en los afamados invitados internacionales.
Tal vez el profe Ricardo está de acuerdo conmigo porque fue él quien más elogió a Ronny, a Papillo y a Jorge, y lo vi como pocas veces, tan emocionado que habló de gestionar merecidas becas para estos virtuosos muchachos.

La plantilla de esta orquesta de ensueño fue:

Justo Almario (Sincelejo-Sucre) saxofón y flauta.
Jorge Otero (San Marcos-Sucre) saxofón tenor y clarinete.
Jenny Paola Mesa (Fusagasugá-Cundinamarca) saxofón alto.
Nilson Torres (Turbaco-Bolívar) saxofón alto
Alfonso Gómez (Cartagena-Bolívar) saxofón tenor
Ronald Rodríguez (Cartagena-Bolívar) saxofón barítono
Ronny Rodríguez (Cartagena-Bolívar) piano
Adolfredo “Papillo” Arzuza (Cartagena-Bolívar) contrabajo
Edwin Romero Pinto (Cartagena-Bolívar) congas
Juan Solano (Cartagena-Bolívar) timbal
William Álvarez (Cartagena-Bolívar) batería
Milton Suescún (Bucaramanga-Santander) trompeta
Jorge Luis Castilla (Cartagena-Bolívar) trompeta
Nelson Gómez (Manizales-Caldas) trompeta
Bruno Paternina (Toluviejo-Sucre) trompeta
Lina Acosta (Ibagué-Tolima) trombón
Elkin Viloria (Puerto Colombia-Atlántico) trombón
Adolfo Oyaga (Mompox-Bolívar) trombón
Felipe Charri (Barranquilla-Atlántico) trombón
Francisco Pacho Fortich (Cartagena-Bolívar) dirección
John Zamora (Cartagena-Bolívar): manager.

Agradeciemientos especiales al señor John Zamora por su amable información.

Textos, cámara y edición: Javier Egas.

Para ver más conciertos de música de la buena:
http://vimeo.com/channels/livemusicincolombia

Para poder ver este video sin interrupciones hay que hacer clic en el botón de reproducción, de inmediato darle clic al botón de pausa, esperar a que la barra gris se adelante en sentido horizontal hacia la derecha y cuando haya llegado al final dar clic en el botón de reproducción para ver el video completo.